Al oeste de Tánger, a unos 12 km.
Se puede acceder a él desde la “Vieille Montagne”, un barrio elegante con sus palacios, el parque de R’Milate y el espléndido bosque de pino sombrío de Perdicaris. Luego bajamos al Océano Atlántico, disfrutando de una espléndida vista panorámica de toda la costa que se extiende hacia el sur.
Llegados cerca del mar, si vamos a la derecha, llegamos al CAP SPARTEL que simboliza el cruce entre los dos mares, el Atlántico y el Mediterráneo. Después de disfrutar del espectáculo salvaje y tumultuoso del lugar, nos dirigimos hacia el sur a través de una serie de extensas, acogedoras y pintorescas playas que nos llevan a las GROTTTES D’HERCULE.
En el acto, la mitología nos cuenta que esta cueva, sorprendente de visitar, fue el último lugar de descanso de Hércules, después de haber derribado el gigante Anteus, robado las manzanas de oro del “Jardín de las Hespérides” y terminado su famoso trabajo de separar los dos continentes, Europa y África, apoyándose en las dos “columnas de Hércules”, que son el peñón de Gibraltar y el djebel Moussa cerca de Sebta.
Esta visita se puede organizar en un periodo de más o menos 3 horas.
A la vuelta, el cruce de la nueva ciudad de Tánger es muy instructivo para comprender la importancia de la expansión económica y demográfica de esta ciudad llamada por los marroquíes la “Perla del Estrecho”.

 

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